El Shabby Chic

El Shabby Chic

El shabby chic tiene su origen en Gran Bretaña, concretamente en las grandes casas de campo. Estas viviendas se caracterizaban por su decoración, que combinaban los elementos más antiguos con otros más modernos. De hecho, eso es lo que quiere decir literalmente shabby chic: shabby significa desgastado o desaliñado, mientras que chic hace referencia a algo distinguido, elegante o de moda. Esta sería una de las principales claves de este estilo, encontrar la armonía entre lo viejo y lo nuevo.

shabby chic

A primera vista, este estilo puede parecernos muy similar al estilo vintage debido a su gusto por los muebles y accesorios de aspecto envejecido, pero existe una diferencia esencial entre ellos: en el shabby existe una predilección por lo romántico y femenino que no existe en el vintage, estilo al que podemos considerar más genérico en ese aspecto. Es ese toque lady el que define muchas de las características del shabby chic, como pueden ser los colores. La gama de tonos tiene al blanco como eje central, y se complementa con pasteles como el rosa, el azul claro, el verde suave o el beige, todos ellos colores que aportan luz y hacen destacar a mobiliario y complementos.

estilo decorativo shabby chic

En cuanto a los materiales empleados, destacan los muebles de madera o de metal (principalmente de hierro forjado), siempre con ese toque desgastado tan característico. Si no tenemos ninguna pieza así, podemos conseguirlas fácilmente en tiendas de antigüedades o incluso podemos envejecerlas nosotros mismos mediante la técnica del decapado. Tampoco os debe preocupar que todo el mobiliario no tenga ese aspecto envejecido; el truco está en combinar elementos antiguos con otros más modernos.

estilo decorativo shabby chic

Los textiles y tejidos también son fundamentales en el shabby chic: cojines, colchas y cortinas encajan perfectamente siempre que elijamos tonalidades pastel y estampados florales o clásicos, como el cachemir. Por último podemos dar el toque final con accesorios como juegos de café o té, velas y jarrones antiguos o cuadros y espejos con marcos de estilo victoriano. Si estáis buscando un hogar que combine lo antiguo y lo nuevo, que tenga un toque romántico y que resulte cálido y elegante, no lo penséis más y apostad por el shabby chic.

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