Del campo a tu casa: descubre el estilo rústico

Del campo a tu casa: descubre el estilo rústico

Lejos de quedarse en el pasado, el estilo rústico ha sabido adaptarse muy bien a los nuevos tiempos, sabiéndose acoplar incluso a otras tendencias. Ya no hace falta vivir en el campo para disfrutar de la atmósfera cálida y relajada de este estilo; incluso en el piso más urbanita podrás crear tu particular oasis de tranquilidad rústica. ¿Quieres saber cómo? Te lo contamos a continuación.

La madera es la reina

Cuando hablamos de estilo rústico sin duda hay una estrella indiscutible y esa es la madera. Material vinculado tanto a la naturaleza como a la vida en el campo, formaba parte tanto de la estructura como del mobiliario de las casas campestres. En suelos, recubrimientos de paredes, en vigas del techo, puertas y ventanas… cualquier elemento realizado en este material potenciará al máximo el ambiente rural de tu casa. Eso sí, la madera mejor al natural y sin tratar, que se vean su vetas e imperfecciones. Para evitar sobresaturar todo con este elemento (y sobre todo si este es de tono oscuro) recuerda ponerle un contrapunto con elementos en blanco o tonos neutros claros.

Oda a lo antiguo

Las cosas antiguas tienen un aire a hogar y a vivido que casa perfectamente con el estilo rústico, así que si quieres conseguir un ambiente 100% auténtico quizás haya llegado la hora de desempolvar los muebles viejos de la abuela o de sumergirse en anticuarios en busca de una pieza llena de historia.

Sea como sea, la restauración y recuperación de objetos es una práctica muy vinculada con lo rústico, sobre todo si quieres conseguir estancias únicas. Y si no puedes o no quieres incorporar piezas antiguas… ¡al menos que lo parezcan! El acabado envejecido es un must en este estilo y puedes atreverte a hacerlo tú mismo sobre muebles de madera o hierro forjado.

Lo natural siempre gana

Más allá de la madera, el estilo rústico tiene clara preferencia por todo tipo de materiales de origen natural como la piedra, el hierro forjado, el latón, la cerámica, la porcelana… Así que reduce al máximo los materiales más modernos y los plásticos de tu decoración y apuesta por piezas más tradicionales. Lo mismo ocurre en el terreno de los tejidos: algodón, lino y fibras naturales ganan siempre la partida frente a telas sintéticas.

Además, el estilo rústico lleva aparejado un gusto especial por lo artesanal, por lo hecho a mano, y por tanto también por esas pequeñas imperfecciones que conlleva y que hacen de cada objeto algo único. Por último no te olvides de la importancia de las flores para este estilo, sobre todo las de aspecto más silvestre o las secas. Añádelas a tu decoración en ramilletes o colgadas de las paredes, o si lo prefieres incorpóralas en estampados de manteles, ropa de cama y demás tejidos de la casa.

El estilo rústico es relajado y acogedor por naturaleza y proporciona un ambiente confortable a cualquier rincón de la casa. Tanto si lo quieres aplicar en una habitación al completo como en pequeñas pinceladas, quedará genial en cualquier circunstancia. Ahora ya tienes las claves para impregnar tu vivienda del espíritu más rústico, así que si te gusta… ¡manos a la obra!

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